La Microbiota o Flora Vaginal

La superficie vaginal está recubierta por una capa de mucosa en la que vive una comunidad microbiana llamada microbiota, anteriormente conocida como flora vaginal. Esta microbiota vive en un estado de simbiosis mutualista de forma que tanto el organismo como la propia microbiota se benefician de esta relación: Por una parte, la microbiota obtiene el sustrato que necesita para poder vivir y crecer y por otra parte el organismo de la mujer se beneficia de la presencia de estos microorganismos en la vagina. Este beneficio consiste básicamente en la protección de la mucosa vaginal frente a la posible colonización por microorganismos patógenos y que pueden desencadenar cuadros infecciosos importantes.

Los microorganismos más frecuentes en la microbiota vaginal son Lactobacillus crispatus, Lactobacillus jensenii y Lactobacillus gasserii

La microbiota vaginal de una mujer sana la forman diversos tipos de especies de microorganismos aunque es el género Lactobacillus el que está presente en una proporción muy superior respecto al resto. En concreto las especies más frecuentes son: Lactobacillus crispatus, Lactobacillus jensenii  y Lactobacillus gasseri aunque también se pueden identificar en la vagina otras especies como Lactobacillus acidophilus o Lactobacillus fermentum.

Funciones de la microbiota vaginal

La microbiota tiene un papel fundamental en la protección del epitelio vaginal frente a contaminación por microorganismos patógenos. Este mecanismo de protección se basa en tres mecanismos:

1) Una competencia competitiva de la microbiota autóctona frente a patógenos,

2) Producción de sustancias antimicrobianas frente a estos microorganismos indeseables y

3) Capacidad de coagregacion, mecanismo por el cual microorganismo patógeno es rodeado por bacterias de la microbiota vaginal autóctona aumentando así la capacidad antimicrobiana.

Estos microorganismos que forman la flora vaginal conviven con el resto de la microbiota en una situación de eubiosis o homeostasis, es decir, en equilibrio con todas las especies presentes en la vagina de forma que ninguna de ellas esté en una proporción mayor o menor de la que deba tener. Por tanto es fundamental mantener el nivel adecuado y correcto de Lactobacillus para garantizar el mantenimiento de esta homeostasis.

Sin embargo, cuando por algún motivo hay una disminución de la concentración de Lactobacillus en la vagina, entramos en una situación de disbiosis en la que se rompe la homeostasis y disminuye por tanto la protección de la mucosa. Las causas que pueden provocar esta disminución de Lactobacillus son diversas:

  • Situación hormonal de la mujer dependiendo de en qué parte del ciclo menstrual se encuentre.
  • Un incremento de pH que puede deberse la descarga menstrual, el contacto con el semen así como el uso de tampones. El pH adecuado de la vagina es ácido, es en torno a 4, ya que a este pH se inhibe el crecimiento de microorganismos patógenos. Por esta razón, un incremento de valores de pH puede desencadenar el crecimiento de microorganismos no deseados y provocar cuadros infecciosos.
  • Uso de espermicidas ya que éstos inhiben el crecimiento de lactobacillus.
  • Tratamiento con antibióticos en infecciones bacterianas.
  • Tratamiento con antineoplásicos.

En esta situación de baja protección se favorecen las infecciones producidas por microorganismos o agentes patógenos entre las que destacan la vaginosis bacteriana, la vaginitis por especies del género Cándida (candidiasis), la tricomoniasis o infecciones del tracto urinario. Es precisamente aquí donde los probióticos vaginales (Óvulos vaginales o por administrados por vía oral) tienen un papel fundamental para la recuperación de la flora vaginal que se ha perdido.

Tanto los óvulos vaginales como las cápsulas vía oral tienen en su composición diversas especies liofilizadas de microorganismos del género Lactobacillus, al ser esta el género mayoritario que necesita ser repoblado.

Es importante no confundir este tipo de probióticos con otros óvulos vaginales que aun siendo efectivos e indicados para reducir el pH de la vagina y lubricar su epitelio, no contienen microorganismos en su fórmula, es decir no son probióticos.

Mecanismos de protección de la microbiota vaginal frente a microorganismos patógenos

Hablábamos al principio del papel protector que ejerce la microbiota en una mujer sana, es decir, cuando estamos en un contexto de homeostasis y en equilibrio. Estos mecanismos son básicamente tres:

1.- Una adherencia de los lactobacilos al epitelio vaginal formando una capa protectora frente a microorganismos patógenos mediante un proceso de ocupación competitiva.

2.- Coagregacion. Mecanismo por el cual el microorganismo patógeno es rodeado por bacterias de la microbiota vaginal autóctona.

3.- Producción de sustancias antimicrobianas: Básicamente se producen tres tipos de sustancias diferentes: Ácido láctico, Peróxido de hidrógeno y Bacteriocinas.

Ácido láctico

El pH de la vagina es predominantemente ácido, en torno a 4 lo que crea un ambiente hostil para el crecimiento de microorganismos patógenos. Esta acidez se debe a la presencia de ácido láctico que es producido por los microorganismos del género Lactobacillus mediante la fermentación de la glucosa que da como resultado ácido láctico.

Peróxido de Hidrógeno H2O2

El peróxido de hidrógeno tiene un efecto antimicrobiano debido a su capacidad oxidante.

Algunas especies de Lactobacillus, como L. crispatus o L. jensenii tienen capacidad de síntesis de peróxido de hidrógeno o agua oxigenada. Estas especies productoras de peróxido de hidrógeno son más estables en el medio vaginal y protegen a la mucosa frente a infecciones causadas por organismos patógenos como el caso de la gonorrea producido por Neisseria gonorrhoeae (1).

Asimismo, se han realizado estudios que demuestran como la presencia de algunas especies en concreto como son L. crispatus o L. jensenii reducen el riesgo de padecer vaginosis bacteriana frente a otras especies de bacterias productoras de peróxido de hidrógeno(2)

Bacteriocinas

Los lactobacilos de la vagina tienen también la capacidad de producir bacteriocinas.

Las bacteriocinas son unas toxinas de origen proteico con una función antimicrobiana de forma que inhiben el crecimiento de otros microorganismos que podrían resultar patógenos. Actúan lisando o rompiendo la membrana citoplasmática de la bacteria mediante la creación de poros en ella.

Existen diversas bacteriocinas distintas que son producidas por diferentes especies bacterianas. Las bacteriocinas tienen un espectro de inhibición concreto.

Probióticos vaginales de administración vía oral

Aunque existen probióticos vaginales en forma de óvulos o supositorios para administración vía vaginal, existen también probióticos que aun siendo indicados parar restaurar la microbiota o flora vaginal, se administran por vía oral.

Este tipo administración presenta algunas ventajas frente a la administración vía vaginal. Por una parte, al ser administrados vía oral se obtiene además de la acción local en la vagina, una acción intestinal donde también hay presencia de Lactobacillus y donde también debe existir una homeostasis o eubiosis. La presencia de Lactobacillus a nivel intestinal contribuye a mejorar el estado de la barrera intestinal, lo que a su vez favorece el correcto funcionamiento de la absorción intestinal.

Tiene además la ventaja de ser una vía de administración menos invasiva y que al ser más cómoda para la paciente presenta una menor tasa de abandono del tratamiento.


References

(1)Amant DCS, Valentin-Bon IE, Jerse AE. Inhibition of Neisseria gonorrhoeae by Lactobacillus species that are commonly isolated from the female genital tract. Infection and immunity. 2002;70:7169–7171. doi: 10.1128/IAI.70.12.7169-7171.2002

(2)Antonio MA, Rabe LK, Hillier SL. Colonization of the rectum by Lactobacillus species and decreased risk of bacterial vaginosis. J Infect Dis. (2005) 192:394–8. 10.1086/430926

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